La paternidad es un don que llega al hombre y a la mujer juntamente con el amor

Karol Wojtyla

El pasado 23 y 24 de julio de este año REDIFAM (Red de institutos Universitarios latinoamericanos de Familia) ha querido organizar este primer simposio como red, en el contexto de la celebración de los ya casi 40 años de la publicación de la Exhortación “Familiaris consortio”, de los 5 años de la publicación de Amoris Laetitia y en el año dedicado a la familia bajo la protección de San José cuya luz nos da “Patris Corde”.

Se escogió el tema de “Los retos actuales de la paternidad y masculinidad” por la relevancia que tiene esta reflexión en los contextos en los que nos encontramos.

En este simposio fue organizado de tal manera, que cada día hubiera una conferencia magistral y luego un panel de reflexión. Como conferencistas magistrales, estuvo el P. José Granados, Teólogo reconocido internacionalmente, quién hablo dude “Varón: vocación de esposo y padre”; y también la ponencia de la Dra. María Calvo con el tema: “La crisis de la paternidad y hambre de padre”.

Los paneles de reflexión se llevó a cabo por parte de directores y profesores que forman parte de REDIFAM.

Durante este simposio se reflexionó sobre la esencia del varón, los retos, las dificultades, la filiación, el llamado a la esponsalidad y la reciprocidad, entre otros temas. Se planteó un horizonte muy amplio ante los desafíos que nos proponen sobre la esencia del varón.

Muchas de estas ideas, se presentaban también como propuestas para ofrecer un camino en la construcción también de la identidad del varón en estas circunstancias y el papel que juega en la actualidad, habiendo, al parecer, una ausencia de reflexión del varón.

Por eso, una idea fundamental, que se reflexionó, para poder hablar del varón es entender la diferencia sexual que es más que una diversidad sexual. Sólo desde aquí se puede entender la paternidad, la esponsalidad y la apertura: en la lógica del don que lleva a la reciprocidad, a la complementariedad, a la comunión.

Es decir, no se puede hacer una reflexión sobre la identidad del varón sin tomar en cuenta la mirada de la mujer. Para entender al hombre se necesita a la mujer y para entender a la mujer se necesita al hombre.

La diferencia sexual, a la hora de hablar de masculinidad y feminidad, no es algo accidental sino esencial. Es un llamado a la vocación del varón a la unidad, a la comunión y a la reciprocidad donde se desprenden características esenciales: la filiación, la paternidad, la esponsalidad, y la apertura a la vida.

El varón a través de su “hombría” tiene que asumir su horizonte en esta sociedad actual: capacidad de arriesgar la propia vida para salvar la propia vida. Hay un llamado en el hombre a buscar cosas que merecen la pena dar la propia vida. De ahí la importancia que este llamado a la comunión no se cancele ni la masculinidad ni la feminidad, porque se cancela la esencia de ser varón y de ser mujer.

Por lo tanto, el día de hoy podemos afirmar que el varón, al ser un ser relacional se desprenden tres llamados: ser hijo, ser esposo y ser padres. Estos tres llamados sólo pueden entenderse desde la lógica del don, desde la gramática de la reciprocidad. Es decir a la luz de la mujer. Varón y mujer no son opuestos sino complementarios.

En definitiva: La mujer es el proyecto del hombre. La mujer es lo soñado por el hombre. Un hombre puede ser destruido pero no derrotado, de ahí de seguir descubriendo el llamado, el sentido, la vocación de ser varón hoy en día.